10 dic. 2015

El Casting

El día veinte de este mes se estrena una importante obra que, si todo transcurre con normalidad, estará en cartel la friolera de cuatro años. En estos momentos se está procediendo al casting para escoger a los protagonistas. Como es lógico cada productora quiere que su principal estrella, seleccionada por varios castings previos, sea la que protagonice lo que puede ser un éxito sin precedentes por la expectación generada y las novedades escénicas que parece traer.

En otras ocasiones el casting del protagonista era menos complicado porque había menos productoras que presentaran a sus estrellas y porque entre las existentes, las diferencias de presupuesto y la falta de nuevas incorporaciones a sus elencos, les hacía difícil su participación. Es cierto que con el incremento de las Redes Sociales, los Crowdfunding, las Start Up y los Influencers, han propiciado la irrupción de jóvenes promesas con excelentes guiones de obras independientes o de autor, con ganas de abrirse un hueco en este lio. La aparición de estos formatos y la legión de e-fans han desconcertado tanto a las productoras y a los elencos clásicos consagrados, como a los integrantes de sus cuadros de actores tanto protagonistas como secundarios.

Ante tamaño desembarco, unos y otros, con diferente fortuna, se han lanzado a una frenética carrera de pre estrenos de trailers, apariciones en programas de audiencias millonarias sin importarles lo que tengan que llegar a hacer para que el jurado del casting, les conozca y calibren hasta qué punto son capaces de prestarse a cualquier situación para mostrar su versatilidad. Los jurados del casting del día veinte, van teniendo claro qué actores empiezan a ser sus preferidos, pero no tienen conocimiento del guión que van a representar. Saben quiénes son sus actores preferidos, pero no saben para qué obra. Tal vez a los actores tampoco les hayan dado el libreto y por eso aparecen en todas las teles y en cualquier programa, para demostrar que son “todo terrenos interpretativos” y que les da igual lo que les echen, algunos porque ya han realizado varias tournés y otros bisoños que vienen avalados por su tremenda preparación en el Actor’s Studio y en el método Stanilavsky pero vamos, que todos son como el jabón y el hilo negro: buenos para la ropa.

Se pueden tener actores preferidos y ser muy fan de su trabajo, pero esa misma pasión en él, nos hace ver que en determinadas películas o en alguna obra de teatro, pinchó. No supo encontrar su sitio en desarrollo de su papel o en la interpretación de su personaje, a pesar de ser el protagonista y los textos perfectos. Creo que una mala tarde la tiene cualquiera y que en “Operación Casting”, quienes ganaron de verdad y adjetivaron como “decisivo” el programa, fueron las cadenas, de radio y tele que lo retrasmitieron con pingües beneficios para su cuenta de resultados.

En la elección de tu actor favorito intervienen factores tan subjetivos y arbitrarios como las empatías, los sentimientos, las herencias, la sensación de proximidad o lejanía, el corte de pelo y hasta la digestión de la última comida. A partir de ahí, el espectáculo vendido durante semanas a bombo y platillo como “definitivo”, no deja de ser eso, un espectáculo. ¿Eran precisas esas personasa modo de público en el plató que no hacían, ni decían nada? ¿Era preciso tener a los candidatos de pie para que se sintieran coartados e incómodos? ¿Era preciso las cámaras en los coches? Y si lo eran ¿Por qué sí a la ida y no a la vuelta que es cuando veríamos caras como poemas?

El lunes próximo otro “definitivo” pero solo con dos, como si fuera la siguiente ronda de los ganadores del anterior, a pesar de que uno de ellos ni apareció y que, de momento, ya ven como son las cosas, va ganando…

¡Esto es el espectáculo señoras y señores: el más difícil todavía, bailar sin saber, intentar conversar con marionetas, cantar, tocar la guitarra, confesarse con una abuela…! ¡Esto es el espectáculo en estado puro! Les gustará más o menos, pero tienen audiencia, como Gran Hermano, Sálvame, Hombres Mujeres y Viceversa… Pero ¿por la audiencia todo vale?

Igual hizo bien el que se quedó en Doñana con su familia, a la espera de tener enfrente el lunes al otro galán.


25 nov. 2015

Persona, animal o cosa

 

Creo que a todos, en algún momento dado, nos han sucedido situaciones generadas por alguna persona, por algún animal o por alguna cosa. También es posible que hayan coincidido varios calificativos en uno; es decir que haya habido personas que se hayan portado como animales y se hayan convertido en cosas.

Salvando todas las distancias nos puede suceder como con casi todo, que a fuerza de repeticiones cansinas, sucesivas, reiteradas y hasta compulsivas, lo que al principio nos pareció horroroso, nos acabe gustando o al menos aceptándolo con cierto buen grado o con resignada sumisión. La repetición cansina y meramente descriptiva de situaciones desastrosas, llega a instalarse en nuestras vidas como algo que a fuerza de repeticiones, se convierte en corriente y habitual.

Sin ir más lejos la situación de Bruselas con sus comercios, universidades, escuelas, trenes, metros y autobuses fuera de servicio y los ciudadanos encerrados en sus casas y sin poder ni asomarse a las ventanas, se puede convertir informativamente, en “lo habitual”. Que se hayan anulado libertades a cambio de seguridad, también se puede instalar en los ciudadanos cono “normal” y, parafraseando al Presidente Suárez, hacer “normal a nivel político lo que es normal a nivel de calle”… Pues disiento en el todo y en las partes. Si los ciudadanos de Bruselas, por cuarto o quinto día siguen viviendo como prisioneros de su “seguridad” y la de sus gobernantes por la presión y los miedos embutidos por los descerebrados asesinos a fuerza de atentados, los terroristas han ganado. Como decía ayer el alcalde de Bruselas: estamos viviendo bajo el régimen de los asesinos y auto destrozándonos a nosotros mismos y a nuestra forma de vida, a nuestra de ser y existir.

No creo que sea canjeable libertad por seguridad. La libertad no sólo es salir cuando quieras a comprar el pan, a dar un paseo o a tomarte algo. La libertad es transcendente a nosotros mismos. Es una forma de vivir, un estado anímico e intelectual que nos permite avanzar, emprender, equivocarnos y a veces perder, para poder aprender. La libertad no nos la tiene que dar nadie, solo nos la pueden quitar. La seguridad es relativa, individual y por tanto subjetiva. Lo que para uno seguridad es mirar a ambos lados de la calle antes de cruzar, aunque el semáforo nos de paso no es seguridad, es precaución. Salir a la calle con un casco integral por si nos cae una maceta tampoco es seguridad, es precaución, paranoica y excesiva, pero precaución.

La seguridad no tiene nada que ver con la libertad, como las peras con las patatas. Una es subjetiva y más o menos mojigata y pusilánime -dependiendo del individuo- y la otra, la libertad, es un estado de ánimo universal e independiente de ser persona o animal. Solo si se es una “cosa”, el asunto cambia. Pero como las cosas no suelen leer, no voy a entrar en más explicaciones.

Por cierto, ahora que me ha venido Suárez a la cabeza, con él me ha venido la canción de “Libertad, libertad sin ira”. La libertad siempre será libertad, hasta con ira ante injusticias y asesinatos execrables. Ya saben aquello de vivir y morir de pie o de rodillas.